sábado, 29 de septiembre de 2012

Dios el minero

Hola buenos días y feliz sábado, esta mañana me he despertado con nueva enseñanza de Dios. Hoy me ha hablado nuevamente y me ha contado un cuento como si yo fuera una niñita, es que para él no soy mas que eso, su niñita, la niña de sus ojos...

La Historia del Minero y su Diamante.





Una vez un minero encontró un lugar tan profundo que las tinieblas no le dejaban ver, no podía distinguir nada, así que se concentró y encendió el ojo que es la lampara del cuerpo. y observó todo desde lo que su luz podía cubrir.
Todo estaba lleno de tierra y en algunas partes mal oliente, pero el minero tenia una gran sensibilidad para ver lo que había debajo de todo ese lodo y mal olor, comenzó a escarbar con paciencia y encontró una roca muy especial, le llamo la atención, algo había en ella que la tomo en sus manos, la despolvó con sus dedos, el viento de su boca, le echó algo de saliva y la limpió. Se maravilló de lo que había encontrado y pensó que podría limpiarla mas en casa, así que se la llevó. En casa tomó agua suficiente algo de jabón y la dejó muy limpia.

Luego decidió darle forma y buscó un martillo y un cincel, así muy despacito le dio para no dañarla, pero cuando cayó el primer pedazo de escoria se dio observó que la belleza de esta piedra estaba escondida dentro del caparazón, este también era hermoso, pero nada como lo que estaba dentro. El minero pensó que por el pasar de los años,  los golpes, el abandono y todas las cosas de la vida, lo mas hermoso de esta piedra estaba dentro pero que no se podía apreciar porque ella sola no podía limpiarse, así que el minero estaba muy feliz por ayudarle y disfrutar de su descubrimiento.

Luego el minero salió un rato a comprar unas cosas y cuando vuelve encuentra su casa llena de puntos de colores y percibe que un rayo de sol que entraba por el techo caía sobre su piedra y de allí salían puntos de luz de muchos colores. Eso le encantó y le dio una idea. El minero pensó que si la tallaba en forma uniforme podría lograr que se expandiera la luz como rayos y le ayudara a iluminar el lugar. Así hizo, la talló y la talló, la probó con la luz y la probó una y otra vez hasta lograr su arcoiris en casa. Pero el minero descubre que mas que propagar belleza la piedra comenzó a emanar amor, sentimiento, que ella era como el medio donde la luz muestra su belleza, y comenzó amarla tanto que no quería dejarla en casa, allí sola, y pensó además que  podía serle útil llevándola con él. Así hizo, cuando regresó a la mina por mas, comienza a ver que la luz de su linterna golpeaba sobre la roca brillante y el arco iris que se expandía le permitió ver todas las rocas sucias iguales a ella que estaban enterradas en la mina. 
El Minero saltaba de la emoción y la viste como una joya para cargarla siempre en su mano diestra.  Así, cada una que hallo la limpió, la talló y la vistió de joya.

Dios es el minero y tu eres la roca, él no te hizo diamante, tu ya lo eres, el te limpiará el sucio, te tallará con amor sublime y te hará joya. La roca sucia no absorbe luz ni proyecta luz, el brillante si.

Dale gracias a Dios por limpiarte y hacer de ti una joya guindada en su mano diestra. Amén.

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